lunes

AÑORO


Y en el camino nos encontraremos con postales de colores;
un árbol solitario que añora esperanzas, 
cubierto del sol y de un cielo azul con nubes blancas de
 figuras extrañas que nos regala un prematuro diciembre.



martes

EL VIEJO Y EL JOVEN


" de su cepa y monumento puede leerse toda su historia: en los cercos y deformaciones están descritos con fidelidad todo el sufrimiento, toda la dicha y prosperidad, los años flacos y los años frondosos, los ataques superados y las tormentas sobrevividas. Y cualquier campesino joven sabe que la madera más dura y noble tiene los cercos más estrechos, que en lo alto de las montañas y en peligro constante crecen los troncos más fuertes, ejemplares e indestructibles. Los árboles son santuarios. Quien sabe hablar con ellos, quien sabe escucharles , aprende la verdad. No predican doctrinas y recetas, predican, indiferentes al detalle, la ley primitiva de la vida.
Un árbol dice: En mí se oculta un núcleo, una chispa, un pensamiento, soy vida de la vida eterna. Es única la tentativa y la creación que ha osado en mí la Madre eterna, única es mi forma y únicas las vetas de mi piel, único el juego más insignificante de las hojas de mi copa y la más pequeña cicatriz de mi corteza. Mi misión es dar forma y presentar lo eterno en mis marcas singulares".

Hermann Hesse

domingo

LOS PARACHIKOS
























Según una leyenda cuenta que una vez una mujer conocida como María de Angulo buscaba la cura para su hijo enfermo, había ido con doctores y curanderos sin obtener resultados. Alguien le dijo que fuera a Chiapa de Corzo donde posiblemente encontraría la cura, así que se traslado al pequeño pueblo.  El niño logró curarse y en agradecimiento la mujer repartió  víveres  para Chiapa que pasaba por una crisis de hambruna.
El día 15 aparecen los Parachicos. No hay una explicación exacta sobre su origen. Unos dicen que son representación de los comerciantes que engalanados asistían a la fiesta para el chico, otros aseguran que son los acompañantes y los mayordomos de la señora  María de Angulo, y otros que eran los patrones de cabellos rubios y capas de fiesta.

EL ARCOTETE

  






 









VIENDO A TRAVÉS DE LA VENTANA UN 25 DE DICIEMBRE



Pararme detrás de la ventana y 
sentir el viento frío de invierno 
golpear mi rostro, 
ver las nubes grises casi negras 
de un prematuro diciembre 
que se marcha junto con
los recuerdos de mí andar.




Soñar en lo imposible. 
Guardar un pedazo de esperanza
entre mis puños,
volver a ver los colores 
de aquel pueblo lejano 
que pisé por vez primera…
escuchar un blues 
mientras te esfumas.



El olor indiscutible del hogar 
después de un largo viaje, 
mirada extraña de la chica 
en la terminal que pareciera 
esperar al olvido. 
Sonrisa añeja,
locos de aquellos que 
buscan descubrir más allá, 
en el camino hacia el sol…






Vendrán más inviernos, más diciembres, más recuerdos, más sonrisas, más añoranzas, más contemplaciones, más días grises pero yo, yo no sé si estaré mañana contigo…